En esta intervención, el diseño del salón se resuelve mediante un panelado de madera que unifica uno de los paramentos principales de la estancia y aporta continuidad visual al conjunto. Además de su función estética, este elemento integra de forma discreta la puerta de acceso al despacho, ocultándola dentro de la composición para conseguir una imagen limpia y ordenada.
El revestimiento se ejecuta con listones verticales de madera de roble, dispuestos de suelo a techo para potenciar la sensación de altura y aportar calidez al espacio. La modulación de los listones permite que la puerta pase prácticamente desapercibida, convirtiéndose en una prolongación natural del panelado y reforzando la continuidad del diseño.
El encuentro con el suelo se resuelve respetando el espacio destinado al rodapié, lo que aporta ligereza al conjunto y garantiza una transición cuidada entre los diferentes elementos constructivos.
El resultado es un frente de gran presencia arquitectónica que combina funcionalidad y estética, transformando un elemento de paso en una solución integrada que aporta elegancia, textura y personalidad al salón.