Este proyecto redefine la relación entre dormitorio y baño a través de una propuesta abierta que elimina las barreras convencionales sin renunciar a la diferenciación de usos. La separación entre ambos espacios se resuelve mediante una pieza de armario exenta que organiza la distribución y actúa como elemento articulador del conjunto.
La intervención responde al deseo de los propietarios de disfrutar de una mayor continuidad espacial, creando una transición fluida entre las áreas de descanso y aseo.
Para reforzar la identidad de cada ambiente se plantea un contraste intencionado de materiales, luz y color. La zona de dormitorio se caracteriza por la presencia de madera, tonos neutros y una abundante iluminación natural que genera una atmósfera cálida y serena. En contraste, el baño se concibe en una paleta de grises donde los materiales pétreos adquieren todo el protagonismo.
El resultado es un espacio continuo pero claramente jerarquizado, donde la materialidad se convierte en la principal herramienta para delimitar ambientes y construir experiencias diferenciadas dentro de un mismo conjunto.